Desde hace más de 96 años, el ministerio CBMC (Conexión de Empresarios y Profesionales Cristianos) forma y equipa líderes espirituales en el ámbito de los negocios. Nuestra visión: conectar a hombres y mujeres de empresa con Jesucristo, edificándolos a través de un discipulado relacional para que impacten sus familias, negocios y comunidades, actuando como un puente vivo entre el mundo laboral y la iglesia local.
De “Ovejas” en la Banca a Discípulos “Leones” de los Negocios
¿Alguna vez te has preguntado por qué tantos empresarios y profesionales se alejan de la iglesia o sienten que su fe no conecta con sus desafíos del lunes por la mañana? La realidad es dura: muchos no encuentran respuestas a las demandas de un mercado cambiante y agresivo. Ven a la iglesia desconectada del entorno corporativo y terminan buscando respuestas afuera.
Para cambiar esto, necesitamos un toque divino de revelación: entender que el lugar de trabajo es un campo de cosecha tan sagrado como el altar. Jesús no llamó a los doce en un seminario; los llamó en la barca de pesca, en la mesa de impuestos y en la plaza pública. Pablo no aisló su fe; hizo carpas con Aquila y Priscila en Corinto y allí transformó vidas.
1. Discipulado – transmisión de vida
El discipulado en los negocios no es un manual de estudio; es paternidad espiritual y transferencia de vida. En CBMC al igual que la visión del Movimiento Cumbre de Discipuladores, creemos en un discipulado integral y multiplicador que abraza la fe, la familia y el liderazgo profesional. No se trata apenas de «reformar» la conducta externa, sino de permitir que el Espíritu Santo transforme la cosmovisión, los valores y el carácter desde adentro hacia afuera, mientras vivimos y actuamos en los negocios, Estamos “en los negocios del Padre” (Lc 2.49).
2. La estrategia de la proximidad
En el mundo de los negocios, el discipulado ocurre en la mesa del café, en la oficina y en los grupos pequeños. A través de una relación de confianza estilo «Pablo y Timoteo», un líder maduro ayuda a otro a descubrir su llamado, vivir con resiliencia e integrar los principios de la Palabra en sus decisiones financieras y laborales. Cuando un empresario entiende que su empresa es su asignación del Reino, se desata una multiplicación espiritual sin precedentes.
3. El cumplimiento de Hechos 2:17-18
«En los últimos días —dice Dios—, derramaré mi Espíritu sobre toda la gente. Sus hijos e hijas profetizarán…» Este derramamiento no es solo para las cuatro paredes del templo. El Espíritu Santo está siendo derramado sobre ejecutivos, emprendedores, en el mercado. Dios está despertando visiones y sueños en el mundo corporativo para que seamos sal, luz y respuesta sobrenatural en medio de la oscuridad.
¡Llamado a la acción e interacción!
Somos llamados a ser ríos de agua viva que contagien a otros. Este blog no busca tener la última palabra, sino abrir un diálogo transformador.
- Si eres pastor o líder: ¿Estás listo para soltar los temores, equipar a tus empresarios y enviarlos como obreros a su campo de trabajo?
- Si eres empresario o profesional: ¿Estás viviendo tu negocio como un espacio sagrado de discipulado o solo como una fuente de ingresos?
¡Queremos leerte! Déjanos tu comentario abajo o responde a estas preguntas:
- ¿Cuál ha sido tu mayor desafío al intentar discipular o ser discipulado en tu entorno laboral?
- ¿Cómo podemos ayudarte desde el Movimiento y el CBMC a iniciar un grupo de discipulado en tu lugar de trabajo?
Si este mensaje desafió tu forma de pensar, no te quedes con él: ¡reenvíalo ahora mismo a tres empresarios, profesionales o pastores de tu red de contactos!
Harold Cardona





¿Cuál ha sido tu mayor desafío al intentar discipular o ser discipulado en tu entorno laboral?
Antes de comenzar era el temor a ser rechazado, en la actualidad me acerco con personas que veo que tienen alguna situación en especial y ellos a su vez comparten de la palabra recibida
¿Cómo podemos ayudarte desde el Movimiento y el CBMC a iniciar un grupo de discipulado en tu lugar de trabajo?
Ahora que lo mencionan creo que si puedo comenzar con un pequeño grupo solo que este sería por alguna vía de comunicación que pueda llegar a las diferentes ciudades que visito para realizar mi trabajo
Excelente reflexión. Me desafía especialmente a recordar que el discipulado no termina en las puertas de la iglesia. Nuestros lugares de trabajo, empresas y profesiones también son campos donde Dios quiere formar discípulos que impacten a otros.
Me quedo con esta pregunta: ¿Estamos preparando discípulos solamente para servir dentro de la iglesia, o también para vivir y multiplicar el Reino allí donde Dios los ha colocado?
Ivonne, avanzando sobre la idea del discipulado no terminar en las puertas de la iglesia, yo diría que posiblemente 95% del discipulado de Jesús fue fuera del sinagoga y el templo. Como sería si fuese así para nosotros? Más un desafío para los que queremos ser como Jesús!
El Discipulado no tiene fronteras, es un río que se abre paso en todo lugar multiplicando el Reino en medio de los líderes y empresarios . Adelante Harol con este apostolado.
Harold, hay más una posibilidad de discipulado o mentoreo que no mencionaste – el de un empresario o profesional mentorear a un pastor, misionero u otro obrero. Por cinco años como misionero en Brasil mi mentor ministerial fue Ingo Ploger, miembro de mi iglesia pero también ex-presidente de MercoSul. Me desafió de formas que ningún pastor haría. Entre otras cosas tenía una visión de países enteras que me faltaba. En esa época tuve otra mentora, Mary Fawcett, para mi vida personal, familiar, emocional y espiritual. Ella me dió perspectivas, preguntas y dirección que un hombre no pararía para pensar!
Y un segundo comentario… y pregunta para los que trabajan en el mercado, cuáles serían tres formas que podrías extender el reino de Dios en tu trabajo? Tengo algunas sugerencias, pero voy a aguardar para ver si otras personas responden primero.