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Deuteronomio 12:1-3; 2 Corintios 10:4-6


Alejandro Quinteros

Todos anhelamos vivir en victoria, pero las crisis van a llegar. Esas crisis desatan fortalezas destructivas. Muchas veces las ignoramos, y ese es el peligro; camino al fracaso en la vida y el ministerio. El desafío es claro: usar las armas poderosas de Dios para salir airosos. Entonces necesito identificar la fortaleza. Aceptar que hay un proceso para vencerla. Reconocer que tenemos armas poderosas en Dios para destruirla. Aplicarlas con oración y súplica y creer que terminamos siendo vencedores. La asistencia fue de 33 personas, Ecuador 10, Paraguay 6, Venezuela 4, México 3, Colombia 2, Estados Unidos 2, Canadá 1, Guatemala 1, Argentina 1, Bolivia 1 y sin identificar el país 2.

Puntos altos

David Kornfield, compartió sobre la «la tormenta perfecta»: múltiples olas brutales que golpean y dañan con el propósito de nos destruir. Para no naufragar necesitamos discernir si dimos lugar para el Enemigo con brechas o fortalezas, buscar ayuda y usar las armas poderosas en Dios para ser vencedores.

Lourdes Gauto, Dios de pacto es radical: no acepta sincretismo. Lo sagrado y profano no pueden convivir. Por eso actúa, porque la mezcla daña y destruye; la relación con Él que es Santo, con uno mismo y con quienes nos rodean, crea inseguridad y roba identidad.Dios no negocia la doble vida.

Noel Quispe, la batalla espiritual exige actitud guerrera. Dios nos hizo guerreros y nos dotó de sus armas para derribar argumentos y todo engaño, sobre todo los pensamientos donde se libra la mayor batalla. No olvidemos que vencer es un proceso y se necesita tiempo para destruirlas. 2 Co 10:4-6.

Bill Dyck, ¿Dónde está mi esperanza para derrotar las fortalezas? ¿En mis fuerzas? ¿En recursos humanos o en la verdad de Dios? Solo el discipulado relacional y vivo, donde me someto al dominio de Cristo Jesús, destruye los argumentos falsos y la altivez que nos separan de Dios. 2 Co 10:4-6.

Toques Divinos

David Kornfield.

No somos llamados solo a recibir ataques, sino a tomar la ofensiva. No debemos dar lugar al ataque de Satanás. Los 11 principios para resolver conflictos (Biblia de D, Mt 18:15-22) es clave de forma preventiva. Una tarea: pida a tu equipo pastoral, nacional o célula leer estos principios en oración. Anote dónde son débiles como individuos y equipo y toma pasos para cambiar.

Todos ofendemos (Stg 3.2). En vez de nos asustar con las ofensas de otros y nos levantar contra ellos, seguimos los 11 principios. Así seremos victoriosos en lugar de ser acusadores de los hermanos.


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