8 de abril de 2025
“El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10.10, NVI).
El principal objetivo y el mayor deseo de Satanás es destruir. Si no lo logra, procura matar. Y si tampoco lo consigue se resigna a apenas robar.
Estamos en una batalla mortal, ¡no en un juego de ajedrez o un partido de fútbol!
Esto se aplica de forma especial a cualquier persona con autoridad. Satanás conoce bien el principio destacado en Zac 13.7 “Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas” (RV1960). Jesús cita este versículo con relación a si mismo (Mt 26.31; Mc 14.27).
Es muy posible que cuanto mayor sea la esfera de autoridad, mayor será que sea el nivel de batalla espiritual. Jesús experimentó eso de forma suprema (Mt 2.13; Lc 4.1-12, 13; Mt.16-33; Mt 26.31; Lc 22.3).
A mis 34 años, yo atravesaba una depresión de cinco años por haber sido rechazado como pastor y haber perdido la iglesia que fundé. Un grupo de pastores y ancianos impusieron sus manos sobre mí. Uno de ellos oró: “Tu eres tan peligroso que Satanás está procurando destruirte antes de que tu ministerio comience.” ¿Será que esa frase se aplica a ti en estos días?
A través de los años, en momentos peligrosos, de depresión profunda o avances asustadores en mi ministerio, Dios trae esa frase de vuelta a mí. Y esa frase se ha vuelto muy vivida de nuevo en estos días de avances sobrenaturales en el movimiento Cumbre… acompañado por conflictos grandes.
Sé que estas palabras también se aplican a los que andan más cerca mio. Si Satanás no consigue avanzar directamente contra mí, buscará cómo atacar los que están más próximos a mí. De esa forma, me debilita y me deja más vulnerable.
Hice el ejercicio de batalla espiritual hace unos meses, en mi sabático. El ejercicio, de forma sencilla, consiste en responder a esta pregunta: “Si Satanás quisiera destruirme o destruir mi ministerio, ¿que haría él?”
De forma más completa y no tan sencilla, puedes avanzar con los siguientes pasos según sean más relevantes para ti.
- Individualmente, responde a esta pregunta: “Si Satanás quisiera destruirme o destruir mi ministerio, ¿que haría él?”
- Habiendo hecho una lista de posibles ataques, ordenarlos por prioridad de acuerdo a los más serios, peligrosos y posibles.
- Crear estrategias de contraataque para cada ataque – por lo menos para los primeros en tu lista.
- Si ya realizaste este ejercicio en el pasado, revísalo en espíritu de oración.
- Pide a los miembros de tu equipo que realicen los pasos anteriores individualmente.
- Repite los pasos anteriores con tu equipo, compartiendo las respuestas e identificando juntos las áreas de mayor vulnerabilidad o posibilidad de ataque destructivo.
- Después de unas semanas o meses, evaluar cuáles de los posibles ataques se están tornando reales, individualmente y/o como equipo.
- Implementa los contraataques definidos en el punto 3.
Para profundizar
- Pasajes claves sobre batalla espiritual.
Jn 10.10
2Co 10.3-5
Ef 6.11-13, 14-18
Stg 4.7
1Pe 5.7-8
Sal 91
Lc 10.19
Dt 28.7
1Jn 5.4-5
Is 54.17
- Dos módulos en la Biblia de Discipulado
- 5.4 Batalla espiritual – conociendo el enemigo
- 5.5 Batalla espiritual – destruyendo las fortalezas
- Características que frecuentemente acompañan a batalla espiritual: confusión, conflictos, ansiedad y miedo, enojo, depresión, separación y división.
David Kornfield, Coordinador internacional del DPP y el Movimiento Cumbre de Discipuladores (MCD)





Excelente reflexión sobre los ataques del enemigo hacia la vida ministerial
En el tiempo que mi esposo, estuvo de presidente de pastores, fui atacada con mi salud, y me vine sintiendo muy mal.
Me encerre, me aisle de todo, vino temor, no queria nada.
Pero en un DPP con el AT(Antiguo Testamento el equipo de mayores)
Pedi que oraran por mi, y gracias al Señor empeso a mostrar todo lo que me pasaba.
Fue un muy duro ataque.
Pero el enemigo no se queda asi.
Fue muy duro el ataque pero, en Oración el Señor me a ido trayendo libertad y no ha sido facil.
Gracias a su palabra y en tiempo de oracion.
1) si el enemigo quisiera venir a destruirme o destruir mi ministerio, lo primero que va querer es destruir mi IDENTIDAD como hija, y que ante cualquier error yo dude y me seinta destruida en lugar de restaurada, haciendome sentir una huérfana sin Paternidad. si no logra ese cometido va querer matar mi PASIÓN por DIOS, queriendo desenfocarme de la VISIÓN en la cual el Padre me ha puesto, matando mi espiritu, andando en modo piloto sin sentir nada, solamente caminar vacía, y ya sin éxito a lo otro va desistir en quitarme el gozo queriendo que solamente sirva por obligación quitandome el deleite de su gracia y sea vulnerable a él, pero como la palabra dice: resistid y él huira(satatanás)
2) destrirme; matarme espiritualmente, robar mi alma, dividir mi ministerio; quedándome así sin autoridad, vacía y con culpa.