Tiempos críticos en cuanto al discipulado en las iglesias

por | Sep 28, 2026 | Blog

Tiempos críticos en cuanto al discipulado en las iglesias La iglesia contemporánea atraviesa una profunda crisis en cuanto al discipulado. Se ha priorizado el crecimiento numérico y el entretenimiento por encima de la formación espiritual profunda. Sin embargo, una generación sin discipulado es un riesgo (ver Intro. a 2Ti en la Biblia de Discipulado). El cristianismo está en peligro de desaparecer si no tomamos en serio el compromiso con el discipulado. Steve Land, un teólogo contemporáneo, dice: “La iglesia y su misión están en riesgo en el día de hoy porque la comunión y el discipulado están fragmentados, relegados y distorsionados” Esta afirmación toca el núcleo de la eclesiología y la teología de la misión (misionología) cristiana contemporánea. Su análisis advierte que la efectividad de la iglesia no se destruye principalmente por ataques externos, sino por una crisis de identidad interna. A continuación, se desglosa el significado y el impacto de estos tres elementos que menciona: 1. Comunión fragmentada (Koinonía) • El problema: La comunión no es solo "socializar", sino la profunda unidad espiritual y relacional entre los creyentes. Hoy en día, el individualismo, la polarización ideológica y la falta de comunidad real (muchas veces sustituidas por interacciones superficiales o puramente virtuales) han dividido a las congregaciones. • El riesgo: Si la iglesia está dividida por dentro, pierde su testimonio ante el mundo. Jesús señaló que la unidad de los creyentes es la prueba clave para que el mundo crea (Juan 17:21). • Sugerencias: Para superar el riesgo de la división interna y restaurar el testimonio de la iglesia ante el mundo, la solución principal es cultivar una cultura de unidad intencional basada en el amor práctico, la humildad y el enfoque en la misión común. 2. Discipulado puesto de lado • El problema: Muchas estructuras eclesiales modernas se han enfocado en el crecimiento numérico, el entretenimiento o la gestión de eventos, dejando en un segundo plano el mandato principal de "hacer discípulos" (Mateo 28:19). Se prioriza formar "asistentes a los templos" en lugar de seguidores radicales de Cristo. • El riesgo: Una iglesia sin discipulado intencional produce creyentes inmaduros, incapaces de resistir las presiones éticas y culturales del entorno, lo que debilita el relevo generacional de la fe. • Sugerencias: Para contrarrestar el riesgo de una fe inmadura y asegurar el relevo generacional, la solución fundamental es diseñar e implementar un sistema de discipulado intencional, relacional y transformador que mueva a la iglesia de un modelo basado solo en eventos a uno centrado en procesos de vida. 3. Conceptos distorsionados • El problema: Tanto la comunión como el discipulado sufren de reinterpretaciones erróneas. La comunión a veces se confunde con "clubes sociales" exclusivos, y el discipulado se reduce a programas académicos o cursos de membresía, perdiendo su carácter relacional, de mentoría y de imitación de la vida de Jesús. • El riesgo: Al alterar el diseño original de estas disciplinas, la iglesia termina persiguiendo metas equivocadas (éxito humano, estatus, poder) bajo un lenguaje religioso. • Sugerencias: Transformar el discipulado en mentoría de vida. El discipulado no es aprobar un examen de doctrina, sino aprender a vivir como Jesús. • Pasar del aula a la vida diaria: El discipulador/mentor camina al lado del discípulo mientras este trabaja, sufre y sirve a los demás. • Enseñar con el ejemplo: Como hizo Jesús con los doce, la fe se transfiere al dejar que otros observen cómo se ama, se perdona y se ora. • Medir el fruto por el carácter: Evaluar el crecimiento espiritual por el amor al prójimo y la paciencia, no por la cantidad de información memorizados. Conclusión: Si la base (comunión y discipulado) está rota, la misión colapsa. La iglesia no puede llevar un mensaje de reconciliación y transformación al mundo si ella misma no vive reconciliada ni transformada. La solución que plantea este tipo de enfoque es un retorno a la comunidad del Nuevo Testamento: apasionada, unida y comprometida con el aprendizaje mutuo y el seguimiento de Cristo. • Desafío practico: A la luz de estas afirmaciones, ¿cómo ves tu iglesia? • ¿En cuál de los tres elementos percibes que debes enfocarte en estos tiempos, porque estás percibiendo algún riesgo? Pr. Pedro Torres – Paraguay
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Autor

Pr. Pedro Torres
Pr. Pedro Torres
Co líder del Movimiento Cumbre de Discipuladores - Paraguay. |  + posts

La iglesia contemporánea atraviesa una profunda crisis en cuanto al discipulado. Se ha priorizado el crecimiento numérico y el entretenimiento por encima de la formación espiritual profunda. Sin embargo, una generación sin discipulado es un riesgo (ver Intro. a 2Ti en la Biblia de Discipulado). El cristianismo está en peligro de desaparecer si no tomamos en serio el compromiso con el discipulado. Steve Land, un teólogo contemporáneo, dice: “La iglesia y su misión están en riesgo en el día de hoy porque la comunión y el discipulado están fragmentados, relegados y distorsionados” Esta afirmación toca el núcleo de la eclesiología y la teología de la misión (misionología) cristiana contemporánea. Su análisis advierte que la efectividad de la iglesia no se destruye principalmente por ataques externos, sino por una crisis de identidad interna.

A continuación, se desglosa el significado y el impacto de estos tres elementos que menciona:

1. Comunión fragmentada (Koinonía)

  • El problema: La comunión no es solo «socializar», sino la profunda unidad espiritual y relacional entre los creyentes. Hoy en día, el individualismo, la polarización ideológica y la falta de comunidad real (muchas veces sustituidas por interacciones superficiales o puramente virtuales) han dividido a las congregaciones.
  • El riesgo: Si la iglesia está dividida por dentro, pierde su testimonio ante el mundo. Jesús señaló que la unidad de los creyentes es la prueba clave para que el mundo crea (Juan 17:21).
  • Sugerencias: Para superar el riesgo de la división interna y restaurar el testimonio de la iglesia ante el mundo, la solución principal es cultivar una cultura de unidad intencional basada en el amor práctico, la humildad y el enfoque en la misión común.

2. Discipulado puesto de lado

  • El problema: Muchas estructuras eclesiales modernas se han enfocado en el crecimiento numérico, el entretenimiento o la gestión de eventos, dejando en un segundo plano el mandato principal de «hacer discípulos» (Mateo 28:19). Se prioriza formar «asistentes a los templos» en lugar de seguidores radicales de Cristo.
  • El riesgo: Una iglesia sin discipulado intencional produce creyentes inmaduros, incapaces de resistir las presiones éticas y culturales del entorno, lo que debilita el relevo generacional de la fe.
  • Sugerencias: Para contrarrestar el riesgo de una fe inmadura y asegurar el relevo generacional, la solución fundamental es diseñar e implementar un sistema de discipulado intencional, relacional y transformador que mueva a la iglesia de un modelo basado solo en eventos a uno centrado en procesos de vida.

3. Conceptos distorsionados

  • El problema: Tanto la comunión como el discipulado sufren de reinterpretaciones erróneas. La comunión a veces se confunde con «clubes sociales» exclusivos, y el discipulado se reduce a programas académicos o cursos de membresía, perdiendo su carácter relacional, de mentoría y de imitación de la vida de Jesús.
  • El riesgo: Al alterar el diseño original de estas disciplinas, la iglesia termina persiguiendo metas equivocadas (éxito humano, estatus, poder) bajo un lenguaje religioso.
  • Sugerencias: Transformar el discipulado en mentoría de vida. El discipulado no es aprobar un examen de doctrina, sino aprender a vivir como Jesús.
  • Pasar del aula a la vida diaria: El discipulador/mentor camina al lado del discípulo mientras este trabaja, sufre y sirve a los demás.
  • Enseñar con el ejemplo: Como hizo Jesús con los doce, la fe se transfiere al dejar que otros observen cómo se ama, se perdona y se ora.
  • Medir el fruto por el carácter: Evaluar el crecimiento espiritual por el amor al prójimo y la paciencia, no por la cantidad de información memorizados.

Conclusión:

Si la base (comunión y discipulado) está rota, la misión colapsa. La iglesia no puede llevar un mensaje de reconciliación y transformación al mundo si ella misma no vive reconciliada ni transformada. La solución que plantea este tipo de enfoque es un retorno a la comunidad del Nuevo Testamento: apasionada, unida y comprometida con el aprendizaje mutuo y el seguimiento de Cristo.

  • Desafío practico: A la luz de estas afirmaciones, ¿cómo ves tu iglesia?
  • ¿En cuál de los tres elementos percibes que debes enfocarte en estos tiempos, porque estás percibiendo algún riesgo?

Pr. Pedro Torres – Paraguay


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6 Comentarios

  1. Juan Carlos Chevriau
    el 28 de septiembre, 2026 a las 2:02 pm desde Argentina

    Gracias Por.Pedro Torres por la claridad al detallar los tiempos críticos que estamos viviendo como iglesia en cuanto al discipulado. Para tomar en cuenta los riesgos y muy en cuenta las Sugerencias

    Responder
    • Pedro Pascual Torres Paredes
      el 28 de septiembre, 2026 a las 3:19 pm desde Paraguay

      Amén apreciado Juan Carlos!
      Queremos ver una visión y práctica renovada en cuanto al discipulado en todo nuestro continente!
      Abrazo

      Responder
  2. Daniel Schachtschneider
    el 28 de septiembre, 2026 a las 2:02 pm desde Argentina

    Que lindo leer estas palabras que clarifican no solo lo que está sucediendo con la Iglesia hoy día, sino que nos brinda la ruta para salir adelante para ser esa Iglesia que el Señor Jesús vendrá a buscar; brillante y resplandeciente. Me vino a la mente el pasaje de Efesios 3:14-19, con énfasis en el verso 17 en la expresión de estar «arraigados y cimentados en amor».

    Responder
  3. Daniel Alvarez
    el 28 de septiembre, 2026 a las 2:05 pm desde CHILE

    Gracias, Pedro, por compartir este blog sobre la crisis del discipulado en este tiempo. Un toque del Espíritu, para mí, fue esta frase: «Si la base (comunión y discipulado) está rota, la misión colapsa; debemos caminar por estas dos fuentes».
    El populismo, las ganas de triunfar, el existencialismo, nos ciegan la visión de hacer verdaderos discípulos como base fundamental para el crecimiento de una iglesia viva.
    No se trata de números, se trata de multiplicarnos en otros, se trata de ser y hacer.

    Responder
  4. Raul Larenas
    el 28 de septiembre, 2026 a las 2:39 pm desde Chile

    Excelente blog. Gracias, Pedro.
    El discipulado es el medio diseñado por nuestro Señor Jesucristo para fortalecer, animar, establecer y equipar a los creyentes en su crecimiento espiritual, lo que los llevará a parecerse cada vez más a JESÚS. Pero el peligro de que desaparezca el cristianismo no terminará sin nos despreocupamos de los discipuladores, sean líderes de iglesias, pastores o líderes pastorales.
    Entonces, según este razonamiento, un discipulado saludable deberá atender continuamente la salud espiritual de todos los comprometidos en ello. Es aquí donde cumple un rol estratégico el Discipulado y Pastoreo de Pastores, DPP, especialmente cuando intencionalmente se enfoca en la salud espiritual de quienes tienen la responsabilidad de pastorear las iglesias, ciudades, naciones o continentes (¿estamos intercediendo eficazmente por David Kornfield?).

    Responder
  5. Francisco Chacon
    el 28 de septiembre, 2026 a las 3:02 pm desde Ecuador

    ¡Gracias a Dios por esstos pensamientos esclarecidos, precisos, incisivos y relevantes acerca del discipulado! Ya basta de «jugar a la religión». Pongámonos serios y ejecutemos de verdad verdad procesos metódicos, sistemáticos y organizados de formación de discípulos uno a uno sin parar empezando por las nuevas generaciones e incluyendo a los más insignes «próceres» del pastorado.

    Responder

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